Asparrena
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ARAIA

Está situado a una altitud de 605 m, al pie de las peñas de Aratz, Albéniz, Eguilar y montes de Alzania en el borde de la llanada alavesa. Limita al N. con el monte Aratz, al S. con Albéniz, al E. con el monte Albéniz (1011 m.) y al O. con Galarreta y Zalduondo.

Capital de Aspárrena, cuenta con una población de 1.255 habitantes (2014) y tiene una altitud de 604 metros.

Es punto de partida para montañeros que ascienden a los montes cercanos de Altzania y la sierra de Entzia.
Por Araia descendía uno de los caminos medievales que, desde el puerto de San Adrián, alcanzaba la Llanada Alavesa. Era una ruta importante de peregrinación y de comercio.

Monumentos y arquitectura


• Iglesia de San Pedro

Lo principal de la fábrica del templo data de finales del siglo XV o principios del XVI. Presenta una planta rectangular y cabecera poligonal, oculta hoy en día por el retablo mayor y el cascarón de su remate. Su única nave consta de tres tramos de los cuales dos están cubiertos con bóvedas nervadas y uno con bóveda de terceletes. A los pies del edificio encontramos la torre erigida en 1740 según traza de Miguel Salezan.

El retablo mayor fue levantando en 1790 por Gregorio de Dombrasas. Este elegante conjunto neoclásico que consta de banco, un cuerpo y remate, se encuentra adornado con diversas pinturas y esculturas entre las que destaca la imagen de San Pedro, titular de la parroquia, obra de Mauricio de Valdivielso al igual que las imágenes de la Virgen y San José salidas también de su taller. Los muros laterales del presbiterio se encuentran igualmente cubiertos por sendas pinturas, atribuidas al pintor vitoriano Jose de Torre, que recogen pasajes de la vida de San Pedro.

En el primer tramo de la nave se abren dos capillas laterales. Cabe destacar la capilla lateral izquierda, fundada por la familia de los Lecea a finales del siglo XVI. El frontón de la capilla esta flanqueado por el escudo de armas de la familia y denota una clara influencia romanista muy acorde con la época. Resulta especialmente interesante el retablo de la Virgen del Carmen atribuible a López de Larrea. Éste consta de banco, cuerpo con tres calles y ático y sus imágenes, entre las que destaca el relieve de la calle central que recoge la entrega del escapulario a San Simón de manos de la Virgen, constituyen un claro exponente de la escultura romanista en Álava.

El coro es curioso por su doble piso arquitrabado. Antiguamente existía también un tercer piso, situado entre el suelo y el primer coro, que era conocido como “coro de los abuelos”.

En el exterior, la portada principal de finales del siglo XV o principios del XVI esta formada por un arco conopial moldurado, al igual que las jambas, enmarcado por un alfiz que se apea sobre dos repisas. Por otro lado, en el muro del ábside podemos observar situados entre los sillares los restos de cuatro lápidas de época romana con inscripciones y motivos diversos.

• Ermita de Andra Mari

Antiguamente también denominada Ermita de la Asunción, su actual construcción data del siglo XVIII. Se trata de un edificio de planta rectangular y cabecera recta con una única nave de tres tramos cubierta con bóveda de lunetos.

El retablo principal de estilo barroco, data del siglo XVIII y está presidido por una imagen, también barroca, de la Virgen de la Asunción. Del mismo modo, cabe destacar el retablo lateral, realizado muy posiblemente en el siglo XVII, en honor a San Miguel en el que se encuentra situada una imagen del arcángel que denota un fuerte barroquismo, así como las pinturas de carácter votivo fechadas en el siglo XVII que ornamentan los altares laterales.

Las cruces de Santiago esculpidas en el muro este y en la fachada principal de la ermita nos recuerdan que casi con total seguridad ésta fue un lugar de paso en la ruta de peregrinación jacobea que se adentra en Álava atravesando el túnel de San Adrián.

Por otro lado, la que probablemente fuera antigua iglesia de Araia, sirvió también de lugar de reunión a la Hermandad de Asparrena hasta la construcción de la casa de la vieja Hermandad (el actual matadero) y de la casa consistorial en 1771.

• Ermita románica del S-XII de San Juan de Amamio

La que fuera parroquia del hoy desaparecido pueblo de Amamio es sin duda un exponente claro de lo que debieron ser la mayor parte de las parroquias de las aldeas alavesas de siglo XII. Se trata de un templo románico datado en el siglo XII, de dimensiones reducidas y planta rectangular. Su única nave, cubierta con bóveda de cañón, culmina en una cabecera recta en la que se abre un vano abocinado.

A pesar del deterioro y las restauraciones realizadas en la zona del presbiterio podemos observar en el interior los restos del antiguo arco triunfal. En la margen izquierda de la nave encontramos el fuerte pilar al que se adosan dos columnas de basas y fustes lisos y capiteles decorados, con estilizados acantos el uno e historiado el otro, que servía de sustento a un arco triunfal doblado a juzgar por lo que se conserva del arranque.

En el exterior del edificio cabe destacar el vano de la cabecera formado por un arco de medio punto moldurado y con el extradós ajedrezado que reposa sobre dos columnas de fuste liso y capiteles decorados con la imagen de un águila y de un león con doble cuerpo respectivamente. Por otra lado, las fachadas norte y sur del templo presentan un curioso conjunto de canes con diversos motivos que sirven de sustento a una cornisa ajedrezada.

Cada 24 de junio, festividad de San Juan, los vecinos de Albéniz y Araia se reúnen en la ermita para la celebración de la misa. Según cuenta la leyenda, esta tradición se remonta a la desaparición del pueblo de Amamio. Su último habitante, una mujer viuda, cedió estos terrenos de forma comunal a las localidades de Albéniz y Araia a condición de que todos los años, la víspera de San Juan, ambos pueblos acudieran al amanecer a la ermita para celebrar una misa en recuerdo de todos los habitantes del pueblo de Amamio fallecidos a causa de la peste. Parece ser que antiguamente la misa no era celebrada de manera conjunta sino por separado, primero los de Araia y luego los de Albéniz, no obstante, si alguna de las localidades dejara de asistir a la cita perdería automáticamente todos sus derechos sobre el terreno.

• Casa consistorial, con el escudo de la Hermandad de Aspárrena

Se construyó en el año 1771 y es un magnífico ejemplo de la construcción civil del Barroco.

En su fachada principal, ocupando el centro del frontis y bajo un artístico alero de madera, esta labrado el escudo de la Hermandad de Asparrena junto a la leyenda que señala el edificio como la “Casa de los Caballeros Hijosdalgos de la Noble(s) Hermandaz de Aspárrena. El escudo, de grandes proporciones y adornado elegantemente con la exuberancia del rococó se corresponde con el de los Reyes Católicos y fue adoptado por la Hermandad en señal de agradecimiento a la sentencia promulgada por los monarcas en favor de Asparrena en el pleito contra el Conde de Oñate que quería imponer su señorío a la Hermandad.

En el interior del edificio se conserva la conocida como “arca negra” la cual, construida en hierro forjado con gruesos remaches en hierro pudelado y un complejo sistema de cerraduras concebido para evitar posibles hurtos, presenta en su conjunto una imponente solidez. En contraste con la firmeza exterior, su interior se encuentra adornado con un esmalte en el que se representa a dos hermosos cisnes.

El “arca negra” servía de archivo a los documentos más importantes de la Hermandad, como es el caso de la “Carta Executoria”, fallada por los Reyes Católicos en el Campamento de la Vega (Granada) y posteriormente confirmada, firmada y sellada en 1506 por Felipe I el Hermoso en la Corte de Valladolid, a favor de las Hermandades de Barrundia, Ganboa, Eguilaz y Junta de Araia en el pleito contra Don Iñigo de Guevara, Conde de Oñate. Este valioso documento histórico manuscrito sobre 30 folios de pergamino de piel de cabrito y conservado actualmente en el Archivo Municipal del Ayuntamiento de Asparrena, presentando una interesante policromía en el primero de sus folios y conserva en buen estado el plomado original.

• Kiosko

Construido en 1918 por los vecinos del pueblo para dar cabida, principalmente, a los conciertos que ofrecía la banda municipal del pueblo. Está situado enfrente del Ayuntamiento, en la plaza principal del pueblo.


• Palacio de la familia Ajuria

Edificio donde vivía la Familia Ajuria. La influencia de esta familia en la población fue de gran relevancia en el pueblo de Araia, ya que ofreció durante años empleo a todos los vecinos del pueblo; los hombres trabajaban en su empresa –la industria de fundición que lleva su apellido- y las mujeres servían en sus mansiones.

• Humilladero

Como bien es sabido, los humilladeros son lugares donde los caminantes, antes de entrar a la población realizaban un rito de redención ante la Cruz para demostrar que eran cristianos y que venían en son de paz. Araia dispone de 4 cruces en su entorno, situadas en los cuatro puntos cardinales. Si bien la más vistosa se situa en el humilladero, no debemos de olvidarnos de la Cruz de Milano, antiguo rollo jurisdiccional o picota.


Personajes ilustres

Félix Alkorta Arana (1877-1962). Industrial. Iniciador en 1915 de la Tamborrada de Araia para amenizar las fiestas de San Pedro. Fué su director hasta 1930.
Germán María Landazabal y Galarza (1884-1952). Músico. Emigro a Argentina donde se dedicó 30 años a la enseñanza de la música y a la composición.
Andoni Urrestarazu "Umandi" (1902-1993). Infatigable defensor de la lengua vasca. Perseguido por el régimen franquista se exilió a Francia. Escribió “Gramática Vasca: Método para aprender y enseñar el idioma vasco”.

 

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